Almez y madroño

Almez protegido en la Ribera de Curtidores
Almez protegido en la Ribera de Curtidores

El oso y el madroño de Joaquín Araújo editado por la Caja de Madrid es un estudio muy interesante acompañado de muchas preciosas fotografías de la correspondiente realidad y origen de estos dos símbolos del escudo de Madrid. El oso ha desaparecido de nuestra comunidad donde sí estuvo. El madroño resurge cuando estaba a punto de desaparecer por los cuidados del Ayuntamiento. Pero se pone en duda de que el árbol representado en el escudo sea un madroño. Podría ser una encina, pero más seguramente un lodón o almez que también tiene frutos rojos muy parecidos.  Se cita un texto del libro La montería de Alfonso XI donde se escribe para Torrelodones  “la Torre de Lodones” y al buscar datos sobre Torrelodones descubrí que su escudo tiene el mismo árbol que Madrid con frutos rojos. En una página de Wikipedia, se dice del escudo de Madrid lo siguiente:
“No se sabe con certeza en qué momento se empezó a asegurar que el arbolito del escudo era un madroño. Ha sido una tradición muy tenaz y muy firme. Para apoyar esta tradición, el Ayuntamiento de Madrid viene sembrando desde hace algún tiempo, en el Retiro y otros jardines el madroño (arbutus unedo*). Pero últimamente la investigación de científicos unidos (historiadores, geólogos, botánicos, zoólogos) viene a demostrar que en esta zona de Madrid no hubo madroños, al menos no los hubo en abundancia y como bosque. En cambio dicen los científicos que sí hubo profusión de un árbol llamado almez o lodón, que era una especie autóctona del lugar. Este árbol tiene también unos frutillos rojos. Otros historiadores dicen que el rey de armas que pintó el escudo no se detuvo a reproducir tal o cual especie sino que pintó un arbolito con frutos rojos para que se distinguieran bien.”

Fuente  http://es.wikipedia.org/wiki/Escudo_de_la_ciudad_de_Madrid

* http://es.wikipedia.org/wiki/Arbutus_unedo

http://www.pueblos-espana.org/comunidad+de+madrid/madrid/torrelodones/Escudo/1/

El oso se refugiaba en las montañas de Madrid y sus bosques. Hay quien sostiene que no abundaban los madroñales  en Madrid como en otros sitios de España.

Sin embargo Arturo Mohino de Torrelodones discrepa y dice:

<<Sin duda es un madroño. Copio el informe del heraldista de la Real Academia de la Historia, Sr. Válgoma del 24 de marzo de 1961: “De plata, el madroño de sinople, terrazado de lo mismo, frutado de gules, acostado de oso empinante de sable….” Por si hubiera dudas copio, asimismo, un documento de 1548 de las Cortes de Valladolid “Otros y la dicha villa de Madrid suplican a V.M. que sobre las antiguas armas que la dicha Villa trae de grandes tiempos a esta parte que son una osa e un madroño en campo blanco….” El documento dice “osa” porque realmente es una osa y no un oso. En cuanto a la frecuencia de madroños le aseguro que, aunque ahora se vean pocos, en el siglo XIV eran muy abundantes. En el libro de la Monteria de Alfonso XI se pueden leer diversas citas del siguiente tenor “es buen monte de oso en tiempos de madroño”. En cuanto al lodón o alméz es abundante en el norte de África, pero no en el centro de España. Lo del escudo de Torrelodones fue idea de D.José de Vicente, cronista del pueblo, allá por el año 1979, idea que yo no comparto, en el que aparece un lodón porque pensaba que esa era la etimología de la Torre de Lodones. Espero que pronto salga a la luz el libro sobre la Historia de Torrelodones que, por encargo del Ayuntamiento, preparo en estos momentos; en él se contempla otra etimología.>>

madroños de la plaza de toros de las Ventas
Madroños de la Plaza de Toros de las Ventas

Personalmente, después de comparar el almez y el madroño, observo que este último es un arbusto de fácil alcance para un oso, aunque algunos ejemplares se desarrollan excepcionalmente a mucha altura como el de la Plaza de la Lealtad o el de la fuente del Berro que tiene unos 7 metros de altura. Por lo cual, me parece que podemos seguir creyendo que nuestro oso (u osa) del escudo de Madrid está buscando los frutos de un madroño.

Puerta del Sol 2007
Puerta del Sol 2007

6 pensamientos sobre “Almez y madroño”

  1. Hola, es un poco tarde para decirte que me alegro de que te haya interesado el artículo.

    El debate sigue abierto y, mientras no se demuestre lo contrario, nuestro oso u osa está comiendo madroños que son además comestibles para el hombre (sin exceso). He probado, está rico y estoy viva.

    Anne

  2. El artículo de Anne Iris y la réplica de Arturo Mohino son el paradigma de lo que es internet y de lo poco que te puedes fiar de lo que lees y sobre todo de la Wikipedia.

    Asusta pensar que el futuro del conocimiento está en internet y que nos fiamos de lo primero que leemos porque alguien lo ha puesto ahí y si lo ha puesto es porque será verdad, cuando no lo es o es incorrecto, impreciso y hasta burdo.

    Cualquiera puede poner lo que quiera, otros lo leen, se lo tragan y lo difunden. El futuro de la Historia es la novela.

    31 de Agosto, 2012

  3. Hola
    Este texto ofrece un debate con opiniones diferentes. No afirma nada. Curiosamente son los más adictos a Internet los primeros en criticar negativamente este medio de expresión y de acceso a datos, extremadamente útil, para visitar los archivos y las bibliotecas digitales. Aparte de Internet hay que leer libros, ir a conferencias, intercambiar con especialistas de cada tema. Ninguno método de lectura asegura llegar a la verdad. Ésta se puede hacer próxima a base de muchos contrastes. Wikipedia no me asusta en absoluto, porque la paso por la criba como cualquier escrito cuando la visito y esto tenemos que hacer todos frente a cualquier texto, sea nuevo o antiguo. Espasa Calpe cometió grandes errores y unos se fiaban demasiado de esta enciclopedia.
    Cuando Felipe II compró el tríptico de El Bosco “El jardín de las delicias” (hoy en el Museo del Prado), fue registrado en El Escorial por el padre Sigüenza y éste lo anotó con el nombre de “Pintura del madroño” por sus frutos rojos que parecen más bien fresas; durante muchos años se llamó así tradicionalmente. Pero le sugiero buscar si esta afirmación es cierta.
    Saludos
    Anne

  4. Oiga, Anne Iris, no se ofenda. Usted escribió un artículo y cita sus fuentes. Sea verdad o no lo que transmite, no se lo ha inventado. Pero me reafirmo en lo que digo, lo cual en ningún caso pretendía menospreciarla bajo ningún concepto. Sólo pretendía reflexionar sobre el acceso al conocimiento. Para muestra de lo que digo, está el Codigo da Vinci.

  5. No me siento ofendida ni menospreciada. Ha demostrado su desconfianza en Internet para acceder al conocimiento, es su derecho, hay que desconfiar de todo. Soy una defensora de Internet como instrumento para quienes lo saben usar con prudencia. Solamente quiero subrayar esto: Una edición original del Antiguo Madrid de Mesonero Romanos, para dar un ejemplo, tiene muchos errores sin que, en su época, exista Internet, porque repite datos adquiridos en otros autores. En muchos casos los autores hacen “refritos”. Y ¡qué vamos a decir de Jerónimo de Quintana! Él aportó mucha información interesante como testigo de su época, pero inventa la historia que no conoce, bajo la influencia de sus creencias y muchas leyendas. En cuanto a la obra El Código da Vinci no la he leído.
    Saludos
    Anne

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