Escrito por Anne Iris el 2 de agosto, 2009

La obra de Moneo no tiene perdón

Cuando saqué mis primeras fotos en medio de la obra de Moneo para la ampliación del Museo del Prado (cerca de 90 fotos hasta que me echaron del lugar), me quedé primero espantada de ver el horrible cubo casi pegado contra la fachada sur de los Jerónimos con un pasadizo ridículo entre los dos edificios; luego lo peor fue ver esta plataforma de boj y de basalto de la China con dos brazos-pasillos que, semejantes a espadas, se hundían en el propio edificio Villanueva por cada lado del ábside,  amputando su planta baja que quedaba invisible desde la parte posterior.

La agresión al edificio Villanueva del museo del Prado es un crimen irreparable

La agresión al edificio Villanueva del museo del Prado es un crimen irreparable

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Soy socia de Los Amigos del Museo del Prado y, como tal, he luchado para que el Casón del Buen Retiro siga siendo museo  en lugar de escuela del Prado. Ésta podía estar en cualquier otro edificio cercano. ¡Qué absurdo ha sido perder el disfrute museístico de este edificio recién restaurado con la bóveda de Giordano que nadie puede contemplar ya!
Cuando visité la exposición de Rembrandt y la de esculturas Entre dioses y hombres, observé que, en la entrada principal y el ábside del Villanueva, se tropezaba en el suelo de mármol fino y de poca calidad que reviste los suelos. Hay muchas roturas y agujeros. Un trabajo chapucero, de malos materiales además, hecho junto a la ampliación.
Entrar en la ampliación es como entrar en pasillos de un Metro moderno, con techos bajos y escaleras mecánicas. Se consiguió un espacio muy reducido para tantos destrozos y gastos económicos. Moneo presenta como obras suyas lo que no lo es como el claustro (muy mal enmarcado en su corsé de hormigón), la entrada y el ábside de las Musas. Dispuso de ellas a su capricho para una mala obra suya.
La cafetería ni siquiera tiene clase: cola para autoservicio lento, sin servicio en mesas como lo hay en el Thyssen, aunque Moneo no tenga la culpa de este detalle.

Toda la planta baja del edificio Villanueva enterrada por el lado del ábside

Toda la planta baja del edificio Villanueva enterrada por el lado del ábside

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Este arquitecto debería pedir perdón de rodillas, no sólo a los españoles, sino al mundo entero por haber estropeado el Museo del Prado. Muchos le perdonarán tal vez, yo no. Realmente creo que este personaje ha hecho todo lo posible para ser rechazado como arquitecto en el futuro. Espero que se esconda de vergüenza un día. Hizo y hará barbaridades en otros sitios, pero lo que hizo con el Museo del Prado y su entorno no tiene perdón.

El edificio parroquial, vergonzoso precio pagado a la Iglesia por permitir este crimen de la ampliación

Este edificio parroquial no es obra de Moneo, pero es el precio pagado a la iglesia por permitir cometer el crimen arquitectónico de la ampliación del Museo del Prado. Rafael Moneo, lo repito, y todos los que fueron sus cómplices no tienen perdón. El derecho de decirlo es lo único que me queda.

2 comentarios en “La obra de Moneo no tiene perdón”

  1. Hola Anne y a todos los lectores del blog:
    Suscribo al cien por cien, todo lo que has escrito en tu artículo, también pienso que la ampliación del Museo del Prado es una aberración imperdonable. Desde pequeño he sentido gran admiración por el museo, siendo niño y ante mi gusto por España y lo español, una tía me regaló una guía del museo, yo creo que a penas sabía leer y me enseñó por primera vez un cuadro de las Meninas, que se convirtió para siempre en mi pintura favorita, es un símbolo de España, para mí. Soñaba con poder conocer el museo, hasta que lo logré en 1998. De más está decir que es mi Museo favorito, el mejor de todos, tal vez al principio lo pensaba porque era el Museo de España y Madrid, pero hoy pienso que es el mejor por su contenido magnífico ¿Habrá otra pinacoteca con tantas obras maestras juntas?
    El querer tanto al museo me ha hecho desear siempre lo mejor para él, por eso pensaba que su ampliación era positiva para que no se quedara, pequeño y anticuado, frente a las otras grandes pinacotecas del mundo que ya habían emprendido obras de ampliación y modernización. Por estas razones celebré la proyectada ampliación y hasta encontré “razonable” el cubo de Moneo, no por su belleza que no tiene ninguna, sino por su supuesta funcionalidad y por la posibilidad que permitía de liberar espacio en el edificio Villanueva (este sí es una obra maestra de la arquitectura). Aunque parezca mentira, había leído también artículos en revistas de arte y arquitectura, que ponderaban la obra de ampliación.
    No obstante lo cual, hubo personas que intentaron hacerme ver lo brutal y horroroso de esta ampliación, algo que yo no quería ver, hasta que viajé el año pasado a Madrid y lo tuve frente a mí. A partir de ese momento no pude defender más la ampliación, contemplar ese cubo horrible (que podría ser un edificio de viviendas de cualquier polígono de ciudad española), junto a una de las iglesias con más solera de Madrid (y en un estado lamentable por cierto), con sus brazos agarrando y ahogando el edificio Villanueva, me hizo comprender y llegar a una conclusión idéntica que la de Anne, es una obra imperdonable del arquitecto Moneo y de todos los responsables políticos que no velaron porque, la ampliación del más grande de los museos de España, se guiara por los criterios estéticos y artísticos más elevados (que están completamente ausentes en esa ampliación).
    Este magno museo, que encierra la mejor colección de pintura en un edificio neoclásico, de bella y monumental arquitectura (piénsese en su rotonda o en su galería), pienso que no merecía que le plantaran semejante mostruosidad al lado, una ampliación que parece ambulatorio y con salas de exposiciones para liliputienses, con una cafetería de área de servicio, que no invita a sentarse ni a nada y que no costó pocos millones de euros. En fin es una obra IMPERDONABLE!
    Perdón por semejante rollo, pero expresar nuestra opinión es lo único que nos queda, la obra está allí plantada y destrozando para siempre, uno de los rincones más monumentales y emblemáticos de Madrid.
    Saludos
    Marcos Quiroga

  2. Hola Marcos

    Te agradezco mucho tu comentario. Me alegra que estemos de acuerdo, a pesar de que ya no podemos hacer nada. Habrá que esperar que se dinamite tanto el cubo como la residencia parroquial (para sólo 6 sacerdotes), eso sí, evitando mayores daños al edificio Villanueva y restaurándolo. Lo lógico hubiera sido recuperar las funciones del Casón del Buen Retiro como museo, después de unas obras de casi 12 años.

    Arquitectos y estudiantes de arquitectura, después de confiar, como tú, en el buen resultado de la obra, llegaron a la misma conclusión y lo dijeron en voz alta. Muchos visitantes del museo del Prado también lo manifestaron. Pero otros que alabaron esta ampliación siguen callados aunque decepcionados o tal vez le encuentran realmente belleza e ingeniosa funcionalidad. Pero no somos pocos para pensar que esta obra fue una agresión imperdonable e inútil, además de fea y costosa.

    Un académico dijo que no resistía a llamar la ampliación un “zorrocotroco”. Esta palabra en desuso, que no está en el diccionario de la RAE, se sigue utilizando en Palencia, Cuidad real y algunos lugares de España y tiene el sentido de susto, disgusto o cualquier mal fulminante. En fin, un espantoso y desolador espectáculo.

    Te agradezco mucho haber dado tu opinión que es, además, la de un amante estudioso del Museo del Prado y de las Bellas Artes.

    Saludos
    Anne

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