Todas las entradas de Anne Iris

Museo Ulpiano Checa Colmenar de Oreja

Andalucía en tiempo de los Moros
Andalucía en tiempo de los Moros

Recomiendo vivamente una visita al Museo Ulpiano Checa en Colmenar de Oreja. Lo visité por primera vez hace poco después de su ampliación inaugurada en marzo 2009. Es un pintor y escultor de los que me gustan y, desgraciadamente, este museo es muy poco conocido. No voy a hacer discursos, mejor será presentar unas obras de Ulpiano Checa, nacido en Colmenar de Oreja, condecorado Caballero de Carlos III y que luego vivió entre Bagnères de Bigore y Paris con su mujer argentina de origen.

P1000119

El anticuario

P1000131

Cartel para la estación termal de Bagnères de Bigore Pirineos)

P1000134

Retrato del pianista Llorca Salón oficial de Paris 1906 Óleo sobre lienzo 73,6 x 100,2 cm

Retrato del pianista Llorca Salón de Paris 1906

Óleo sobre lienzo 73,6 x 100,2 cm

P1000152

El barranco de Waterloo

La expulsión de los moriscos por Felipe III y el Real Monasterio de la Encarnación

La expulsión de los moriscos en 1609 por Vicente Carducho (1576-1638)

La expulsión de los moriscos  1609 y 1611

por Vicente Carducho (1576-1638)

El Real monasterio de la Encarnación, según se cree, lleva el estigma vergonzoso de ser construido a petición de la reina Margarita de Austria en recuerdo y agradecimiento de la expulsión de más de 300.000 moriscos, llevada a cabo en 1609 y 1611.

La expulsión de los moriscos

Este acto de barbarie y dramático hecho fue tramado por el duque de Lerma, muy posiblemente a instigación de su tío Bernardo de Sandoval y Rojas, arzobispo de Toledo y gran Inquisidor. El Rey accedió y esta expulsión se llevó a cabo en muy poco tiempo a partir de 1609 en presencia de varios inquisidores. Otro personaje importante que abogó a favor de la expulsión fue el Patriarca de Antioquia Juan de Ribera, arzobispo de Valencia.

Ver:

http://www.islamyal-andalus.org/control/noticia.php?id=942

Muchos moriscos lograron, a pesar de las prohibiciones, vender sus bienes antes de la marcha y el exilio, lo cual provocó una evasión de capital de España.

De todos los viajes en barco desde Valencia hacia África del Norte, unos transcurrieron bien, otros con actos de rebeldía y gran violencia. En las naves iban, desde luego, familias enteras, hombres, mujeres y niños.

La expulsión tuvo consecuencias desastrosas para la economía de gran parte de España: Valencia, Aragón y en menor grado Castilla. Con el gran descenso demográfico, faltó mano de obra particularmente en el campo que se quedó sin cultivar durante decenas. También faltaron empleados moriscos en la construcción y en muchos otros sectores de trabajo. Estos eran además contribuyentes de impuestos y los ingresos de la Hacienda disminuyeron drásticamente.

Ver

http://www.wikilearning.com/apuntes/el_reinado_de_felipe_iii-politica_mediterranea_la_expulsion_de_los_moriscos_y_sus_consecuencias_soc/3734-3

El Real monasterio de la Encarnación

No tiene el aspecto palaciego del monasterio de las Descalzas Reales.  Según se cree hoy, Fray Alberto de la Madre de Dios, carmelito, fue el principal diseñador de esta obra arquitectónica que es el convento de la Encarnación fundado en 1611 a instancias de la reina Margarita de Austria. Durante mucho tiempo, se le restó importancia como responsable de esta obra, dejándole un puesto segundario junto a Gómez de Mora. Luego se le atribuyó sin duda la autoría arquitectural de la fachada y, por último, parece que su trabajo de diseño para el convento ha sido mucho más amplio. Conviene hoy rendirle justicia.

La fachada del convento de la Encarnación pertenece al arte barroco español, como variante del manierismo clasicista austero de la arquitectura de Juan de Herrera.

La Encarnación

Real Monasterio de la Encarnación

La casa de Cisneros no fue la casa de Cisneros

P1030909

La casa de Cisneros en la plaza de la Villa

Como nos cuenta Pedro de Répide, en la Casa de Cisneros que se encuentra en la plaza de la Villa (antes plazuela de san Salvador) y cuya otra fachada da a la calle Sacramento, no vivió nunca el Cardenal Cisneros que ya había muerto cuando su sobrino y heredero Benito Jiménez Cisneros la hizo construir. Muchos creen erróneamente que la célebre frase amenazante del Cardenal Cisneros, la había lanzado al balcón de esta casa. Pero la verdadera mansión del político cardenal fue la casa de los Lasso de Castilla en la costanilla de san Andrés y la plaza de la Paja. Este caserón ya no existe aunque una placa del ayuntamiento lo recuerde. Pero tuvo ilustres habitantes, fijos o pasajeros.

Escribe Répide en  La Villa de las siete estrellas:

“Aquel palacio (…) sirvió de vivienda  a los Reyes  Católicos, luego a D. Fernando con Doña Germana de Foix y a la Reina Doña Juana con el archiduque Don Felipe. Allí vivió también el deán de Lovaina que fué más tarde el Papa Adriano VI y pasando a ser propiedad de los duques del Infantado, fue teatro de las más suntuosas fiestas que en Madrid se conocieron, de entre las cuales cabe consignar, por lo menos, la más notoria, en que se derrochó riqueza y ostentación de poderío, como fue el bautizo del nieto del duque de Lerma, en el que fue padrino el Rey Felipe III, quedando memoria de la fecha de aquel 3 de abril de 1614, tan señalada en manifestación de opulencia como grande era por aquellos días la miseria del reino.

En esta casa fue donde Cisneros, que moraba en ella, como lo habían hecho los Reyes, recibió a los nobles descontentos, quienes le pedían que mostrase los poderes en cuya virtud gobernaba mientras el joven Carlos I llegaba a España. Y asomándose al balcón, les mostró las piezas de artillería que tenía en la plaza, diciéndoles aquellas palabras memorables:

“Esos son mis poderes, y con ellos gobernaré hasta que el príncipe venga.”

(…) “La costumbre hace que se siga llamando casa de Cisneros a esta otra que fundó su mayorazgo en la plazuela de san Salvador, con vueltas a la calle del Rollo, de Santa María (luego del Sacramento) y al callejón de los Azotados que actualmente ve cambiado su nombre por el de travesía del Cordón.

(…) “Allí habitó, en los días de Felipe III, hombre tan poderoso  como el cardenal D. Bernardo de Sandoval y Rojas, o de Rojas y Sandoval como le ha llamado otros. Y después de haber pasado en los principios del siglo XVIII a poder de los condes de Oñate, ha sido aristocrática residencia, habiendo habitado en ella el famoso conde de  Campomanes, y sido después vivienda de banqueros opulentos, unas veces, y otras albergue de una Embajada: la de Austria. Como curiosidad puede decirse que nació en ella el actual conde de Romanones; y abundando en su recinto el prestigio marcial, fue también habitada por el general Zavala, marqués de Sierra Bullones, y por D. Ramón María Narváez.(…). Después en los días tristes de los desastres coloniales, vivía allí el general Polavieja. “

¡Cuanta gente ha vivido en la Casa de Cisneros de la plaza de la Villa! Menos el cardenal Cisneros que ni siquiera la vio construir.

El Ayuntamiento la adquirió para instalar sus dependencias al lado de la casa del Concejo o Casa de la Villa. La restauró con su carácter arquitectónico plateresco del siglo XVI. Cuidó tanto su exterior como su decoración interior, con azulejos de Talavera, artesonados y herrería de rejas y verjas. La veleta que corona el edificio es una copia de la anterior que fue llevada al Archivo de la Villa. Esta casa representa el renacimiento español.

En el 2007 el Ayuntamiento decidió mudarse al Palacio de Cibeles, dejando tanto la Casa de Cisneros como la Casa de la Villa que ahora se están convirtiendo en museo.

P1040152

El patio de la casa de Cisneros Plaza de la Villa

El Palacio de Alonso Gutiérrez y su patio principal del siglo XVI

Patio principal y claustro de las Descalzas Reales

El patio tal como se presentaba a finales del siglo XX (Foto Ramón Guerra de la Vega)

En la zona extramuros de la Villa de Madrid, existía en el siglo XV un palacio de estilo plateresco, propiedad de Pedro de Sotomayor, comunero que fue ahorcado en 1522. Sus bienes fueron confiscados y adquiridos por D. Alonso Gutiérrez, que era Tesorero de Carlos V y Contador de la hacienda del Imperio. Alonso Gutiérrez tenía relación con las familias genovesas que vivían en Sevilla. Mandó hacer obras importantes en este palacio, transformándolo por completo, con un patio principal de tipo arquitectónico del primer renacimiento, en Castilla. Los materiales utilizados eran italianos, de gran calidad, y el proyecto tenían un carácter andaluz muy pronunciado. Un rasgo de esta arquitectura llegada desde Italia y muy extendida en la capital hispalense era el de las columnas con capiteles de moñas, de estilo gótico y cimacios típicos de la época medieval. El patio tenía numerosas columnas de mármol  en dos alzados que progresivamente quedaran medio escondidas por las reformas del siglo XVII.

Durante el embarazo de su mujer Isabel de Portugal, Carlos V deseó que se instalara en este palacio que era mucho más confortable que el Alcázar. En él, nació Juana de Austria. En 1555, murió el príncipe Juan de Portugal con quien se había casado y Juana, al quedarse viuda, decidió fundar un monasterio de monjas Clarisas en este palacio donde ella había nacido y lo compró, para tal menester, a Don Alonso Gutiérrez. Se hicieron en él algunas transformaciones interiores para alojar a la nueva comunidad de Clarisas franciscanas, las Descalzas Reales.

Las intervenciones posteriores gradualmente desvirtuaron el estilo original del palacio.

Se hicieron ya grandes modificaciones en 1679. Se cerraron con ventanas de carpintería y cristales las arquerías altas del patio. Este cambio no alteró la estructura, pero cambió el efecto visual: la mitad longitudinal de las columnas con sus capiteles y cimacios quedaron ocultos en el interior de la carpintería, pero los arcos y su alzado seguían visibles desde el exterior con un real cambio de efecto. Hoy se conserva esta transformación del primer piso. Fue hecha, posiblemente, por orden de Sor Ana Dorotea, Marquesa de Austria. Ella era religiosa clarisa del convento y se ocupó particularmente de la restauración de la escalera y de su decoración.

En el siglo XVIII, en 1773 exactamente, se hizo una reforma muy importante que alteró gravemente la parte baja del patio. Se cegaron todas las arquerías bajas convirtiendo en pasillo cerrado lo que antes quedaba abierto. Se hizo un muro de ladrillo y un zócalo de piedra que emparedaban la obra original cambiando definitivamente, no su estructura interior, sino todo su aspecto.  Eso se hizo con consentimiento, apoyo y a expensas de Carlos III, siendo abadesa Sor María Cathalina de santa Clara.

Es difícil conocer las razones verdaderas de estos cambios. Hay un deseo de clausura muy acusado, de abrigarse del frío y al mismo tiempo tal vez una necesidad de consolidación de los elementos estructurales y de protección.

Por lo cual hoy cuesta mucho imaginar el Patio renacentista andaluz del Tesorero Alonso Gutiérrez que debía ofrecer un aspecto menos austero.

Fuente: María Ángeles Toajas Roger  Capiteles del primer Renacimiento en las Descalzas Reales de Madrid: Estudio del Patio del Tesorero

http://revistas.ucm.es/ghi/02146452/articulos/ANHA0303110097A.PDF

Genealogía de los Clavijo

Escudo de los Clavijo
El escudo de los Clavijo

 

CLAVIJO

“Enciclopedia Heráldica y Genealogía Hispano-Americana” por Alberto y Arturo García Carraffa 1955 Tomo 27 (he copiado este texto en la Biblioteca del Instituto del Patrimonio Histórico Español)

“Esta familia es originaria de la Villa de Clavijo (cuyo nombre tomó) del partido judicial de Logroño. Se extendió por diversas partes de España y por América. Rodrigo González de Clavijo fue Camarero del Rey Enrique III de Castilla y fundó en Madrid una capilla dedicada a San Francisco de Asís, donde se veían los escudos que luego describiremos.

Una casa de este apellido, radicada en Tenerife, tuvo línea en la isla de Lanzarote, a la que perteneció el Caballero de Alcántara, Rafael Clavijo y Fernández de Socas, que ingresó en dicha Orden en 1787.

Otra casa hubo en la ciudad de Baena (*), de la provincia de Córdoba.

En la Real Cancillería de Valladolid probaron su hidalguía: Juan Clavijo, vecino de Ocón, del partido judicial de Arnedo (Logroño), 1545, y Martín Clavijo, vecino de Oyón, del partido judicial de Laguar (Álava), 1588.

* De esta casa fue:
1- Jerónimo Clavijo, natural de Baena, casado, con Doña Margarita de Camboa, de la misma naturaleza, y ambos padres de:
2- Francisco Clavijo, natural de Baena, que contrajo matrimonio con Doña Luisa de Valenzuela, de igual naturaleza, naciendo de este enlace:
3- Gonzalo Clavijo, natural de Oliva (Valencia), que casó con Doña Manuela Ramírez, natural de Málaga, y fueron padres de:
4- Manuel Clavijo y Ramírez, natural de Murcia y Caballero de la Orden de Carlos III, en la que ingresó en 3 de Noviembre de 1785. En su esposa, Doña Josefa Coulón, natural de Málaga, tuvo a:
5- Luis Clavijo y Coulón, natural de Madrid, y también Caballero de Carlos III con fecha de 8 de Enero de 1890.

ARMAS

Escudo cuartelado: 1º y 4º, de gules, con un creciente de plata, y 2º y 3º, de oro, con tres fajas de gules. (Escudo1076)
Algunos autores llaman barras a estas tres fajas.

Francisco Lozano invierte la colocación de los cuarteles poniendo en el 1º y 4º las fajas y en el 2º y 3º los crecientes.
Añade que unos Clavijo, con solar en las montañas de León, trajeron estas otras armas: de gules, con una torre de plata con homenaje, acostada de cuatro clavijas de oro, dos a cada lado.

Miguel de Salazar señala a los Clavijo armas semejantes, pues las describe así: “De plata, con un castillo de gules acostado de dos de azur.”
Esos garabatos deben ser las clavijas de que habla Lozano.

Bibliografía
“Nobiliario general” de Juan Baños de Velazco, M., folios 106, 209 y 254 vuelto. “Nobleza general de España” de Francisco Lozano, M., tomo II, folio 142. – Obras de Miguel de Salazar, M., tomo VI folio 217. – “Genealogías del Nuevo Reino de Granada” de Juan Flórez de Ocáriz, impreso, tomo II, árbol 7º, párrafo 35, página 96. – “Nobiliario de los Reinos y Señoríos de España” de Francisco Piferrer, impreso, tomo II, página 128. – “Conquista y antigüedad de las islas de Gran Canaria” de Juan Núñez de la Peña, impreso, p. 457. – Expediente de prueba de nobleza del Caballero de Alcántara, Rafael Clavijo y Fernández de Socas (1787) y de los de Carlos III, Manuel Clavijo y Ramírez (1785) y Luis Clavijo y Coulón (1790), en el Archivo Histórico Nacional.”

http://www.heraldaria.com/armorial.php

Marcar clavijo y buscar. Hay dos escudos: Es  el 1º, el de la Rioja.

Todo esto corresponde a un documento manuscrito del siglo XVI que encontré en una librería de viejo en 2004.

La Venus del Espejo de Velázquez

La Venus del espejo de Velázquez

La Venus del Espejo de Velázquez

La Venus del Espejo posiblemente haya estado en Madrid cuatro veces.

Cuando yo la vi por primera vez en la exposición de 1990, creo recordar que se entraba por la Puerta de Velázquez en esta ocasión (me extrañaría equivocarme porque fui a ver la exposición dos veces a pesar de la cola que casi subía hasta Cibeles). Entonces yo no sabía nada de esta pintura y tengo que decir que me maravilló, porque me ofrecía un Velázquez muy diferente del pintor extraordinario pero austero de la corte de los Austria. Le veía con otra cara, más alegre y joven, más natural y más libre. Lo mismo me pasaba cuando miraba los dos cuadros, el mediodía y la tarde, de “Vista del jardín de la Villa Médicis, en Roma”. Era descubrir otro lado de la personalidad del artista. Esto para mí es lo que distingue ciertas obras de Velázquez de las otras, por más preciosas y únicas que sean la gran mayoría de ellas.

El lienzo de la Venus del espejo (también llamado El tocado de Venus, Venus y Cupido, La Venus de Rokeby) probablemente llegó primero a Madrid, pintado por encargo de Heliche y enviado desde Italia en el segundo viaje de Velázquez poco antes de su regreso, ya que figura en el inventario de los bienes del marqués en 1651. Pero no hay absoluta seguridad de que el artista no lo haya pintado antes en Madrid. El caso es que, manifiestamente, se distingue de los lienzos pintados para Felipe IV, revela un lado de la personalidad del artista que no encontramos en muchas obras suyas.

Después de estar en la Collection Morrit en Rokeby (Yorkshire), fue vendido a la National Gallery de Londres en 1905. Estuvo apuñalado siete veces por una mujer y por esto, después de una extraordinaria restauración fue protegido por un cristal (imagino que será resistente). Y ahí se queda.

La segunda vuelta del cuadro a Madrid, desde Londres, tuvo lugar en una exposición “Velázquez y lo velazqueño” en el Casón del Buen Retiro en 1960-1961.

En 1990, volvió por tercera vez a Madrid después de la gran exposición “Velázquez” preparada por el Metropolitan Museum de Nueva York sobre una enorme cantidad de obras de muchos lugares y de colecciones privadas (desgraciadamente no se pudo ver la impresionante mirada de Inocencio X de la Galería Doria-Pamphili en Roma). El museo del Prado había prestado 17 obras del artista para la exposición de N. Y. Y contó con una gran colaboración para hacer más tarde la suya. Fue entonces cuando descubrí por primera vez este lienzo que me subyugó y me hizo querer más si se puede al artista.

En noviembre 2007, por cuarta vez la Venus visitó Madrid y fue importante ir a verla porque podía dejar de visitarnos durante otros casi 20 años o más. Aunque hoy la gente viaja, pero a mi me gustó verla aquí en el Prado.

Es una verdadera pena que el Museo del Prado no tenga la Venus del Espejo. Y pienso que tal vez no la habríamos dejado acuchillar como pasó en Londres.

La primera visita del Emperador Carlos V a Madrid y sus pasos sucesivos en la Villa

Retrato ecuestre de Carlos V por Tiziano
Retrato ecuestre de Carlos V por Tiziano

La primera visita del Emperador Carlos V a Madrid y sus pasos sucesivos en la villa

Carlos llegó a España en 1517 a los 17 años para ser coronado rey como Carlos I. Viajó en barco desde Flesinga (Flandes), amarrando el 19 de septiembre de 1517 en Tazones (Asturias) a una legua de Villaviciosa donde durmió. Estuvo viajando por España durante casi tres años sin pasar por Madrid, y embarcó en la Coruña el domingo 20 de mayo de 1520 a las 3 de la madrugada para su retorno a Flandes.

Como Emperador de Alemania con el nombre de Carlos V desde 1520, volverá luego a España por segunda vez desde Southampton, llegando a Santander el 16 de julio de 1522, y su primera visita a Madrid no tendrá lugar hasta el mes de noviembre de 1524. La villa, entonces, no era Corte y otros lugares de España merecían su atención, Valladolid en particular.
Por fin, el 12 de noviembre de 1524, comió en Majadahonda y pernoctó en Pozuelo. El día 13, viajó de Pozuelo a El Pardo, le gustó el lugar  por sus bosques y se quedó disfrutando de la caza hasta el día 20. El 21, comió en el convento de los Jerónimos y entró por primera vez en Madrid donde durmió. Se quedó en la villa hasta el 4 de abril de 1525, haciendo unas visitas a los pueblos cercanos. El mismo 4 de abril, “expidió una Real Cédula declarando cristianos a los moriscos que habían sido bautizados”. También exigió que sean bautizados sus hijos y que las iglesias donde se hubiera celebrado misa no volviesen a ser mezquitas.
Después de este día, sus estancias en Madrid en la segunda parte de1525, en 1526 y 1527 son esporádicas y debidas a problemas diplomáticos por tener preso al rey de Francia, Francisco I, después a sus hijos como rehenes y los problemas entre Inglaterra, Francia y España.

El 7 de marzo 1528, Carlos V llega de nuevo a Madrid donde, el 19 de abril, se celebrarán las Cortes. En su obra Diario del Emperador Carlos V, Vicente de Cadenas y Vicent escribe:

” 8 abril. De Madrid al Convento de San Jerónimo.
“9 al 11 abril. En el Convento de San Jerónimo, que se hallaba al lado del Manzanares, enfrente a donde actualmente está San Antonio de la Florida.
“12 abril. Regresa a Madrid del Convento de San Jerónimo.”

Por lo cual, aunque los dos Conventos de San Jerónimo estaban extramuros,  el autor distingue el del Paso de las riberas del Manzanares y el de la colina del Prado. Es bastante extraño que Carlos V se haya quedado tres días en El Paso por el hecho de que poco debía quedar de este monasterio cuyas piedras permitieron construir el Convento de San Jerónimo del Prado en época de los Reyes Católicos. No he encontrado ningún documento que me informe sobre el estado del Cuarto Real antiguo que se encontraba en El Paso, para poder hospedar a Carlos V.

Se marchará poco después, volviendo de agosto a diciembre para visitar desde Madrid, El Pardo, Pinto, Aranjuez. El día de Navidad, se dirige hacia Toledo. Hasta el año 1543, pasará temporadas en Madrid o El Pardo. Después de haber dejado a su hijo Felipe los Negocios del Reino el día 9 de febrero de 1543, abandonará Madrid el día 1 de marzo para no volver nunca más. Morirá en el Monasterio de Yuste, el 21 de septiembre de 1558. Durante este espacio de 15 años, no dejó de viajar constantemente por el Imperio.

Su vida fue un permanente movimiento de un lugar a otro por Europa y nadie comprende como, sufriendo de ataques agudos de gota y otros dolores que no le dejaban momentos de alivio, pudo aguantar tan malas condiciones de transporte como las de entonces. No dejó de atender a ninguno de sus dominios. Cerca de Madrid, dormía alternativamente en uno de los dos Conventos de los Jerónimos o en El Pardo: también se hospedaba en la casa de Campo del Licenciado Vargas. No he encontrado datos sobre su alojamiento en la Villa. Me pregunto por qué razón. ¿Sería por la preponderancia y el control que ejercía el Arzobispo de Toledo sobre Madrid? Los Austrias no le soportaban, como tampoco al Papa.

Fuente de datos: Diario del Emperador Carlos V de Vicente de Cadenas y Vicent

http://www.cervantesvirtual.com/historia/CarlosV/5_3_foronda_1.shtml

http://www.tepatoken.com/arte/historia-del-retiro.html

La obra de Moneo no tiene perdón

La obra de Moneo no tiene perdón

Cuando saqué mis primeras fotos en medio de la obra de Moneo para la ampliación del Museo del Prado (cerca de 90 fotos hasta que me echaron del lugar), me quedé primero espantada de ver el horrible cubo casi pegado contra la fachada sur de los Jerónimos con un pasadizo ridículo entre los dos edificios; luego lo peor fue ver esta plataforma de boj y de basalto de la China con dos brazos-pasillos que, semejantes a espadas, se hundían en el propio edificio Villanueva por cada lado del ábside,  amputando su planta baja que quedaba invisible desde la parte posterior.

La agresión al edificio Villanueva del museo del Prado es un crimen irreparable
La agresión al edificio Villanueva del museo del Prado es un crimen irreparable

p10000541

Soy socia de Los Amigos del Museo del Prado y, como tal, he luchado para que el Casón del Buen Retiro siga siendo museo  en lugar de escuela del Prado. Ésta podía estar en cualquier otro edificio cercano. ¡Qué absurdo ha sido perder el disfrute museístico de este edificio recién restaurado con la bóveda de Giordano que nadie puede contemplar ya!
Cuando visité la exposición de Rembrandt y la de esculturas Entre dioses y hombres, observé que, en la entrada principal y el ábside del Villanueva, se tropezaba en el suelo de mármol fino y de poca calidad que reviste los suelos. Hay muchas roturas y agujeros. Un trabajo chapucero, de malos materiales además, hecho junto a la ampliación.
Entrar en la ampliación es como entrar en pasillos de un Metro moderno, con techos bajos y escaleras mecánicas. Se consiguió un espacio muy reducido para tantos destrozos y gastos económicos. Moneo presenta como obras suyas lo que no lo es como el claustro (muy mal enmarcado en su corsé de hormigón), la entrada y el ábside de las Musas. Dispuso de ellas a su capricho para una mala obra suya.
La cafetería ni siquiera tiene clase: cola para autoservicio lento, sin servicio en mesas como lo hay en el Thyssen, aunque Moneo no tenga la culpa de este detalle.

Toda la planta baja del edificio Villanueva enterrada por el lado del ábside
Toda la planta baja del edificio Villanueva enterrada por el lado del ábside

p10101312

Este arquitecto debería pedir perdón de rodillas, no sólo a los españoles, sino al mundo entero por haber estropeado el Museo del Prado. Muchos le perdonarán tal vez, yo no. Realmente creo que este personaje ha hecho todo lo posible para ser rechazado como arquitecto en el futuro. Espero que se esconda de vergüenza un día. Hizo y hará barbaridades en otros sitios, pero lo que hizo con el Museo del Prado y su entorno no tiene perdón.

El edificio parroquial, vergonzoso precio pagado a la Iglesia por permitir este crimen de la ampliación

Este edificio parroquial no es obra de Moneo, pero es el precio pagado a la iglesia por permitir cometer el crimen arquitectónico de la ampliación del Museo del Prado. Rafael Moneo, lo repito, y todos los que fueron sus cómplices no tienen perdón. El derecho de decirlo es lo único que me queda.

Bañarse en el Manzanares

Bañarse en el Manzanares

Un día, escribí esto a un amigo a quien le gusta bañarse en los ríos de la Comunidad de Madrid con su perro. Los conoce todos y también los manantiales.

“Tengo nostalgia, sabes, no de mi tierra natal francesa, sino del Madrid que conocí y que ya, poco a poco, no reconozco. No puedo exigir que se conserve Madrid a mi gusto para mí sola, desde luego, y menos a mis años. Hoy he ido al Rastro y, por suerte, lo he visto como antes, a pesar de lo que dicen; fue un gran consuelo. Parece que mi relato breve de ficción se está cumpliendo a gran velocidad, porque fuera del Rastro, casi todo cambia.

Al ver las fotografías del diario Madrid, me di cuenta de que la gente en la posguerra y los años 60, a pesar de sus medios económicos muy reducidos, era mucho más alegre y sonriente que hoy y se satisfacía con poco. Esto lo he vivido yo y lo recuerdo. He visto que también había obras en un lugar tras otro, pero no eran tan ambiciosas y se hacían cuando se podían pagar. No se levantaba todo Madrid en tres años. Y añoro a esta gente despreocupada que se bañaba en familia en el Manzanares al lado del cartel “Prohibido bañarse” o “Peligroso bañarse”, río arriba en el Pardo. Recuerdo estos baños a los que participé durante años, junto a “un pueblo que se hace superior a los reglamentos” como dice Fernández de los Ríos. Acuérdate de esto cuando mojes tus pies inocentes en el Manzanares. Contra esto, no hay multa y si la hay, no importa.”

Almez y madroño

Almez protegido en la Ribera de Curtidores
Almez protegido en la Ribera de Curtidores

El oso y el madroño de Joaquín Araújo editado por la Caja de Madrid es un estudio muy interesante acompañado de muchas preciosas fotografías de la correspondiente realidad y origen de estos dos símbolos del escudo de Madrid. El oso ha desaparecido de nuestra comunidad donde sí estuvo. El madroño resurge cuando estaba a punto de desaparecer por los cuidados del Ayuntamiento. Pero se pone en duda de que el árbol representado en el escudo sea un madroño. Podría ser una encina, pero más seguramente un lodón o almez que también tiene frutos rojos muy parecidos.  Se cita un texto del libro La montería de Alfonso XI donde se escribe para Torrelodones  “la Torre de Lodones” y al buscar datos sobre Torrelodones descubrí que su escudo tiene el mismo árbol que Madrid con frutos rojos. En una página de Wikipedia, se dice del escudo de Madrid lo siguiente:
“No se sabe con certeza en qué momento se empezó a asegurar que el arbolito del escudo era un madroño. Ha sido una tradición muy tenaz y muy firme. Para apoyar esta tradición, el Ayuntamiento de Madrid viene sembrando desde hace algún tiempo, en el Retiro y otros jardines el madroño (arbutus unedo*). Pero últimamente la investigación de científicos unidos (historiadores, geólogos, botánicos, zoólogos) viene a demostrar que en esta zona de Madrid no hubo madroños, al menos no los hubo en abundancia y como bosque. En cambio dicen los científicos que sí hubo profusión de un árbol llamado almez o lodón, que era una especie autóctona del lugar. Este árbol tiene también unos frutillos rojos. Otros historiadores dicen que el rey de armas que pintó el escudo no se detuvo a reproducir tal o cual especie sino que pintó un arbolito con frutos rojos para que se distinguieran bien.”

Fuente  http://es.wikipedia.org/wiki/Escudo_de_la_ciudad_de_Madrid

* http://es.wikipedia.org/wiki/Arbutus_unedo

http://www.pueblos-espana.org/comunidad+de+madrid/madrid/torrelodones/Escudo/1/

El oso se refugiaba en las montañas de Madrid y sus bosques. Hay quien sostiene que no abundaban los madroñales  en Madrid como en otros sitios de España.

Sin embargo Arturo Mohino de Torrelodones discrepa y dice:

<<Sin duda es un madroño. Copio el informe del heraldista de la Real Academia de la Historia, Sr. Válgoma del 24 de marzo de 1961: “De plata, el madroño de sinople, terrazado de lo mismo, frutado de gules, acostado de oso empinante de sable….” Por si hubiera dudas copio, asimismo, un documento de 1548 de las Cortes de Valladolid “Otros y la dicha villa de Madrid suplican a V.M. que sobre las antiguas armas que la dicha Villa trae de grandes tiempos a esta parte que son una osa e un madroño en campo blanco….” El documento dice “osa” porque realmente es una osa y no un oso. En cuanto a la frecuencia de madroños le aseguro que, aunque ahora se vean pocos, en el siglo XIV eran muy abundantes. En el libro de la Monteria de Alfonso XI se pueden leer diversas citas del siguiente tenor “es buen monte de oso en tiempos de madroño”. En cuanto al lodón o alméz es abundante en el norte de África, pero no en el centro de España. Lo del escudo de Torrelodones fue idea de D.José de Vicente, cronista del pueblo, allá por el año 1979, idea que yo no comparto, en el que aparece un lodón porque pensaba que esa era la etimología de la Torre de Lodones. Espero que pronto salga a la luz el libro sobre la Historia de Torrelodones que, por encargo del Ayuntamiento, preparo en estos momentos; en él se contempla otra etimología.>>

madroños de la plaza de toros de las Ventas
Madroños de la Plaza de Toros de las Ventas

Personalmente, después de comparar el almez y el madroño, observo que este último es un arbusto de fácil alcance para un oso, aunque algunos ejemplares se desarrollan excepcionalmente a mucha altura como el de la Plaza de la Lealtad o el de la fuente del Berro que tiene unos 7 metros de altura. Por lo cual, me parece que podemos seguir creyendo que nuestro oso (u osa) del escudo de Madrid está buscando los frutos de un madroño.

Puerta del Sol 2007
Puerta del Sol 2007