Próximo a Rascafría….

Cuantas veces nos enfrascaríamos en un viaje por barco o avión a lo largo de países nórdicos con grandes paisajes nevados, monumentos históricos y demás parafernalia, cuando; a escasos 85 kilómetros de Madrid tenemos en invierno parajes  de exhuberantes atributos.

Éste es el caso del  monasterio de el Paular próximo a Rascafría y que linda a sus afueras con el Puente del Perdón (desde el que está hecho la captura).

Todo ello se concentra en  un radio de unos 2 kilómetros a la redonda  y nos dá pistas de lo que sería una bonita visita por la zona norte de Madrid.

Con estos bonitos paisajes, y, aunque se nos antoje un sitio donde sólo haga frío (si bien el nombre del pueblo próximo eso nos indica), en los meses de más calor podemos disfrutar de las presillas de Rascafría dode pegarnos un buen chapuzón para refrescar el cuerpo y disfrutar de un buen día de campo.

Los judios y Lavapiés

El Barrio de Lavapiés no era como se creía un barrio de judíos en el siglo XV.  Investigué el asunto hasta encontrar un documento serio de la UNED “Los judíos de Madrid en el siglo XV: Minutas de los escribanos”. El autor GONZALO VIÑUALES FERREIRO abunda en este sentido apoyándose en el Archivo de la Villa.

Muchos autores especializados (Capmany, Fita y Colomer y otros) escribieron que en el Barrio de Lavapiés, se concentraban los Judíos hasta finales del siglo XV. La calle de la Fe era la calle de la Judería o de la Sinagoga y en el solar de San Lorenzo estaba la sinagoga que hubiera sido derruida con la acción de “expulsión o bautismo cristiano” por parte de los Reyes Católicos y de la Inquisición. Sin embargo el estudio de la UNED se basa en las «Actas de las minutas de los escribanos del concejo de Madrid» del Archivo de la Villa, documentos olvidados, aportando pruebas de que no fue así. A pesar de la lenta recuperación a lo largo del siglo XV por parte del grupo judío en Madrid y después del violento pogrom de 1391, estos estaban esparcidos en varios sitios de la villa, pero no en Lavapiés:
– en el barrio de la Iglesia de Santa María de la Almudena
– en la colación de San Miguel
– en la calle de los Estelos y en la plaza de la Iglesia de
San Salvador
– en las proximidades de la Puerta de Guadalajara
– en San Miguel de los Octoes
– en la colación de la Iglesia de San Nicolás
– en el arrabal, en el barrio de la Iglesia de San Ginés

“Estos datos demuestran que el efecto devastador del pogrom de 1391 fue pasajero, y que fue favorecido e instigado por algunos miembros del concejo. Demuestran también que la ciudad de Madrid recibió en el transcurso de cincuenta años contingentes de población judía procedentes de otras importantes aljamas y juderías, donde el efecto de las violencias pudo haber sido mayor, caso de Toledo, por ejemplo. Y que los judíos prefirieron vivir entremezclados en el contexto de la villa, tanto en el cuerpo como en los arrabales, para no constituir un barrio aislado del resto del conjunto, quizá porque las posibilidades de la convivencia fueran más favorables.

La aljama judía de Madrid tenía su centro principal de actividad y reunión en la Sinagoga. Las noticias que aluden a la situación de este importante edificio comunal son escasas. Conocemos el barrio en el que estaba emplazada, que era la colación de Santa María de la Almudena. Sabemos, además, que resistió el avance de los violentos en 1391 y que se mantuvo en pie, pues en 1403, en la venta que Catalina Alfón hizo de unas casas a Leonor Ferrández, monja de Santo Domingo, se señala entre los aledaños de esas viviendas la Sinagoga de los Judíos. La otra noticia que conservamos sobre la Sinagoga madrileña nos lleva ya al año 1481; ahora, la documentación sitúa a este edificio judaico cerca del Corral de los Toros y el Campo del Rey, en la judería. Es muy posible que se levantara una nueva sinagoga en la colación de San Juan, en el Campo del Rey, al que se llegaba desde el barrio de Santa María a través de la Puerta de la Sagra, quedando inutilizada la primitiva Sinagoga. Sin embargo, admitimos esta opinión con ciertas reservas, por ser demasiados escasas y vagas las referencias que nos detallan esta circunstancia. Lo que es evidente es que la Sinagoga no estaba emplazada en el barrio de Lavapiés, como supuso a fines del siglo XIX el padre Fidel Fita. “
Fuente: GONZALO VIÑUALES FERREIRO
http://e-spacio.uned.es/fez/eserv.php?pid=bibliuned:ETF1E989D34-C62E-B25C-3103-BD8E9A091BEB&dsID=PDF

Me parece acertado para un grupo étnico perseguido no constituir un gueto, esparcirse con el fin de integrarse mejor a la sociedad que le rodea y pasar más desapercibido. Cosa que muchos judíos entendieron pronto. Aunque, desgraciadamente, no siempre la dispersión les ha salvado de persecuciones.

Plaza de Colón

Las antiguas torres de Rumasa, torres que se empezaron a construir sobre su eje desde arriba hacia abajo a finales de los 60, junto a las fuentes que dividen el Paseo de la Castellana en la Plaza de Colón, lugar donde se han celebrado y se celebran manifestaciones multitudinarias en Madrid, nuestro recuerdo para Miguel Angel Blanco y todas las víctimas del terrorismo.

Obras maestras del Prado en Google Earth

El Museo del Prado y Google han presentado hoy este proyecto. Ya se pueden contemplar 14 cuadros famosos del Museo del Prado a una altísima resolución, estándo así disponibles para cualquier ciudadano del mundo sin necesidad de visitar la ciudad de Madrid. Las obras con las que se ha iniciado este proyecto son:

  • La Crucifixión, Juan de Flandes
  • El caballero de la mano en el pecho, El Greco
  • La familia de Felipe IV o Las Meninas, Velázquez
  • El sueño de Jacob, Ribera
  • 3 de mayo, Goya
  • La Anunciación, Fra Angelico
  • El Cardenal, Rafael
  • El emperador Carlos V, a caballo, en Mühlberg, Tiziano
  • Inmaculada Concepción, Tiepolo
  • El Descendimiento, Roger van der Weyden
  • El jardín de las Delicias o La pintura del madroño, El Bosco
  • Las tres Gracias, Rubens
  • Autorretrato, Durero
  • Artemisa, Rembrandt

Para contemplar estas pinturas con Google Earth hay que activar la capa de Edificios en 3D e ir al Prado. Hay que tener en cuenta, que las dimensiones de estas imágenes no se miden en megapíxeles, sino en gigapíxeles, en concreto 14 gigapíxeles tiene cada foto. Esto implica una nitidez asombrosa, que permite ver detalles que se escapan a simple vista: desde el craquelado, la textura del lienzo o las más teneus pinceladas del artista. El proceso de obtención de las imágenes ha durado más de tres meses y han sido necesarias más de 8.000 fotografías, que aplicado a la tecnología de Google Earth y a ese efecto de acercamiento da un resultado impresionante.

En palabras de Miguel Zugaza, director del Museo del Prado: “no hay mejor forma de rendir tributo a los grandes maestros de la historia del Arte que universalizar el conocimiento de sus obras en las mejores condiciones posibles y no hay duda de que este proyecto en Google Earth nos permite avanzar en este objetivo de forma especialmente significativa”.

Por otro lado, aprovecho para recomendar una visita virtual al edificio del Museo del Prado en Google Earth que también resulta interesante.

Artículo sobre el Madrid Judío

Nuestros colegas de «Es Madrid, no Madriz» escriben hoy un artículo muy interesante sobre el Madrid judío. Hablan de dónde estaba situada la judería, de cuando llegaron los judías a Madrid y de los acontecimientos que les hacen irse desplazando por distintas ubicaciones dentro de nuestra ciudad.

En el siguiente enlace podéis leer el artículo sobre el Madrid Judío

El hecho es que en el pasado las tres religiones han podido convivir en la misma ciudad. Prueba de esta tolerancia y convivencia son Toledo, Granada, y también Madrid. Desgraciadamente, estamos siendo testigos de que esto no pasa en estos tiempos que corren. Y prueba de ello es Gaza

Nieve y lienzo mortuorio

Nunca me gustó la nieve en la vida real. Sólo me gusta en la imaginación, si veo películas con trineos. Pero no quiero vivir con ella. Es difícil explicarlo.

Pasé parte de mi niñez y primera juventud en medio de la nieve. Su blancura fantasmal sorprende y deslumbra al principio, su espesor algodonoso ahoga los ruidos. Apenas se oyen los gritos de los niños que juegan con ella. Blancura, silencio, frío.

Luego si no se funde en la ciudad, se vuelve sucia, negra, dura y peligrosa con temperaturas muy bajas como las de mi tierra natal nórdica. En el invierno de 1962-1963, la nieve no despegó durante meses. Ir a pie al trabajo era un problema con peligro de caídas permanentes.

Escuché en privado al gran poeta francés Pierre Emmanuel (fallecido en 1984). Nos recibió a unos pocos alumnos de la Facultad de Letras de Lille. Y nos habló de su rechazo a la nieve en la que veía un símbolo de la muerte. Y sin decirlo a nadie, yo compartía esta idea desde siempre. Blancura, frío, silencio.

A mí me gusta el sol, el calor y el ruido. Como en Madrid, menos hoy día 9 de enero 2009, donde nadie compartió mis siniestras ideas.