Bañarse en el Manzanares

Bañarse en el Manzanares

Un día, escribí esto a un amigo a quien le gusta bañarse en los ríos de la Comunidad de Madrid con su perro. Los conoce todos y también los manantiales.

“Tengo nostalgia, sabes, no de mi tierra natal francesa, sino del Madrid que conocí y que ya, poco a poco, no reconozco. No puedo exigir que se conserve Madrid a mi gusto para mí sola, desde luego, y menos a mis años. Hoy he ido al Rastro y, por suerte, lo he visto como antes, a pesar de lo que dicen; fue un gran consuelo. Parece que mi relato breve de ficción se está cumpliendo a gran velocidad, porque fuera del Rastro, casi todo cambia.

Al ver las fotografías del diario Madrid, me di cuenta de que la gente en la posguerra y los años 60, a pesar de sus medios económicos muy reducidos, era mucho más alegre y sonriente que hoy y se satisfacía con poco. Esto lo he vivido yo y lo recuerdo. He visto que también había obras en un lugar tras otro, pero no eran tan ambiciosas y se hacían cuando se podían pagar. No se levantaba todo Madrid en tres años. Y añoro a esta gente despreocupada que se bañaba en familia en el Manzanares al lado del cartel “Prohibido bañarse” o “Peligroso bañarse”, río arriba en el Pardo. Recuerdo estos baños a los que participé durante años, junto a “un pueblo que se hace superior a los reglamentos” como dice Fernández de los Ríos. Acuérdate de esto cuando mojes tus pies inocentes en el Manzanares. Contra esto, no hay multa y si la hay, no importa.»

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *