La Cuesta de la Vega y sus habitantes en el siglo XIX y XX

A mí me intrigan las viviendas de la Cuesta de la Vega. Esta bajada tiene mucha historia, una historia que remonta a los principios de la existencia de Mayrit y seguramente mucho más lejos. Mi amiga Charo, con toda la documentación de la que dispone, ha puesto gran interés en investigar estos datos en antiguos catálogos y libros para satisfacer mi curiosidad. Parece ser que los números de las calles en el pasado no se ordenaban como hoy con pares e impares.

Bajar por la Cuesta de la Vega es como volver siglos atrás, dominando el paisaje occidental y el Manzanares.

Cuesta de la Vega s/n: Cuartel de la Escolta Real que encontramos en el catastro en 1885, 1886, 1894 y ya no aparece en 1900. Estaba en la zona derecha de la bajada de la Cuesta de la Vega, cerca del lugar donde se perforó recientemente el muro de contención de la explanada de la Almudena, y desaparece al fin del siglo XIX como cuartel.

Cuesta de la Vega nº 3:  Viven en esta casa dos pensionistas, un empleado y hay la taberna de Santos García. En 1886 este nº ya no existe.

Cuesta de la Vega, nº 4: Casa-Palacio del infante Fernando de Baviera que, según Pedro de Répide, se situaba en el giro de la Cuesta de la Vega hacia la Cuesta de Ramón. Esta casa había sido Embajada francesa y Palacio de los condes-duques de Benavente. El infante fue primer jefe de la escolta real, además de muchos  otros cargos y títulos.

Cuesta de la Vega nº 5: Casa del Marqués de Castroserna, propietario, que aparece con esta dirección en 1884, 1885, 1886, 1894 y sigue en el mismo lugar al empezar el siglo XX según la lista de los socios del Ateneo de marzo 1903. En su casa viven muchos inquilinos: un fabricante de efectos militares, un sillero, un cocinero, varios empleados y un cesante o desempleado.

Cuesta de la vega nº 7: Este número dura poco tiempo. Queda registrado en 1886 y además del propietario lo ocupan personas de diferentes oficios (empleados, militares, comerciante en ultramarinos)

Siguen mucho tiempo en sus casas tanto el Marqués de Castroserna como el infante de Baviera.  Pero en 1914 sólo queda el palacio del infante Fernando con oficinas y cocheras. Vivirá en él hasta su muerte en 1958, siendo enterrado en la cripta de la Almudena.

Torre de Cristal (de la Mutua Madrileña)

Esta es una de las cuatro torres del complejo CTBA (Cuatro Torres Business Area), actualmente ubicadas donde antaño estuvo la ciudad deportiva del Real Madrid.

La Torre de Cristal, es propiedad de la Mutua Madrileña,  y estará dedicada en exclusiva al alquiler de oficinas, que seguro que las alquilan pese a la crisis. Las obras comenzaron en agosto de 2004.

  • 250 metros de altura
  • superficie total de 120.800 metros cuadrados
  • 46 plantas de oficinas
  • 6 pisos de aparcamiento con capacidad para 1.250 coches.
  • 26 ascensores
  • 44.000 metros cuadrados de cristal para 4.600 ventanas.

El autor de este edificio es el argentino César Pelli.

En lo alto del edificio habrá un jardín de invierno que colgará hasta cuatro plantas más abajo, unos 250 metros. Su dimensión será de 600 metros cuadrados y se convertirá en el mayor y más alto construido. Rodeado de paredes de cristal, será visible desde el exterior del edificio y accesible desde la última planta, a través de la terraza.

Texto a difundir

EJE CASA DE LOS VARGAS-PALACIO REAL
Breve historia

1808
Napoleón Bonaparte nombra a su hermano José, rey de España. Se inicia la Guerra de la Independencia.

1809
José Bonaparte reside establemente en Madrid. Utiliza el Palacio Real como sede del gobierno y la Casa de los Vargas de la Casa de Campo. Se crea un eje que pasa por: Centro de la fachada Oeste del Palacio Real, Paseo de los Lilos, Túnel, Viaducto de las Lavanderas, Puente del Rey, Puerta del Río y Puerta de la Casa de los Vargas.

1811
Muere Juan de Villanueva. La obra está concluida, salvándose el río con un puente provisional de madera. La Puerta del Río puede que ya quedase colocada antes de morir Villanueva.

1813
Termina la Guerra de la Independencia.

1830
Isidro González Velázquez, discípulo de Villanueva, realiza en piedra el Puente del Rey.

1890 (aproximadamente)
Se decora el túnel de José Bonaparte con estalactitas enmascarando la obra de Villanueva.

1931
Segunda República. La Casa de Campo se convierte en parque Público..

1933
Proyecto de reforma de la Puerta del Río y del Puente de la República (Puente del Rey) elaborado por Manuel Álvarez Naya y Cecilio Rodríguez. Se triplica la puerta, copiando la puerta de Villanueva y se triplica el ancho del Puente del Rey copiando en el lado sur el modelo de puente de Isidro González. La salida del túnel de José Bonaparte se enmarca con dos escalinatas y se recubre el conjunto con rocallas.

1934
Se concluyen las obras de la entrada de la Casa de Campo y se incorpora al conjunto la fuente de Isabel II conmemorativa de la traída del agua a Madrid. Esta fuente había estado en san Bernardo, en la Puerta del Sol y en la Glorieta de los Cuatro Caminos.

1950
Creación de la avenida de Portugal y el Recinto Ferial. Se construye una nueva valla de hierro forjado y granito en la zona de la avenida de Portugal y en la zona de Huerta de la Partida hasta la Puerta del Río. Se colocan dos columnas a ambos lados de la puerta.

1970
Construcción de la autovía urbana M-30 delante del Túnel de José Bonaparte con una salida de tráfico.

2006
Una máquina arranca la puerta de forja del tramo central de la Puerta del Río.

2007
Se coloca un respiradero de metro y medio de altura en el eje de Villanueva a pocos metros de la Puerta del Río primitiva (la realizada en 1811). Se derriba la valla de la Huerta de la Partida.

2008
Se proyecta una remodelación de la Puerta del Río para maquillar los efectos del respiradero. Se pretende mover los elementos de la puerta a un nuevo emplazamiento, dejando el respiradero-mamotreto a espaldas de la Puerta del Río y dando vista a la Casa de los Vargas.

ALEGACIONES
El conjunto de la Puerta del Río y del Puente del Rey tiene importantes valores históricos, ya que resume dos momentos muy especiales de la Casa de Campo de Madrid; uno hace referencia a la única vez que la Casa de los Vargas fue residencia real: el reinado de José I, lo cual fue el origen del proyecto de Villanueva – su último proyecto – y el otro es la llegada de la República, que provoca un cambio de titularidad del Real Bosque convirtiéndolo en parque Público y realizando al comienzo de este periodo la ampliación de la puerta y del Puente del Rey.
Estos valores artísticos históricos y artísticos se verían afectados innecesariamente y de forma negativa con la realización del aludido proyecto. Por otra parte la Casa de Campo es Bien de Interés Cultural, por lo que habría que ser muy cuidadoso con cualquier modificación de estos elementos patrimoniales.

PROPUESTA
1- Conservar el conjunto republicano de la Puerta del Río y el Puente del Rey en su forma actual y en su lugar original.
2- Restaurar los elementos de forja deteriorados de la Puerta del Río.
3- Buscar una solución técnica al respiradero. Desplazamiento de éste o eliminación de la parte de la obra que exceda la rasante.
4- Protección de los árboles bicentenarios, restos de la arboleda que enmarcaba el eje de comunicación de Villanueva.
5- Mantener algún tipo de elemento separador que sustituya a la valla demolida de la Casa de Campo y que asegure la identidad y diferencie los terrenos del antiguo Real Sitio.

Texto entregado por el profesor Luís de Vicente Montoya en la concentración del domingo 8 de marzo 2009 en la Puerta del Río. Hago un llamamiento a todos los que tienen foro, blog etc., para que sea difundido cuánto antes. También por e-mails en cadena como Word adjunto. Para los interesados, descargar el pdf de los BIC en la web
http://www.madrid.org/cs/Satellite?idTema=1109266558361&c=CM_InfPractica_FA&pagename=ComunidadMadrid%2FEstructura&sm=1&language=es&cid=1109168014914&pv=1132046681197&segmento=1

BIEN DE INTERÉS CULTURAL
Casa de Campo. BIC Declarado por disposición Decreto 20/1999 de 4 de febrero y BOCM Declaración 15/02/1999 en calidad de Jardín histórico.

De momento, nadie logra parar el proceso de desmantelamiento de la puerta que se está llevando a cabo a gran velocidad. Es muy triste ver qué pocos madrileños se manifiestan contra tales agresiones al Patrimonio artístico e histórico sin ningún respeto de la ley, con resultados irreparables.

Rodin en Madrid

Caixaforum para celebrar su primer aniversario ha preparado la exposición “arte en la calle. Auguste Rodin en Madrid”, que reúne en la plaza que da acceso al centro, alguna de sus mas importantes esculturas, El pensador y Los Burgueses de Calais.

Cuenta la crónica del sitio de Calais que el rey Eduardo III de Inglaterra tras varios intentos de conquistar la ciudad sin resultados, decidió sitiarla y dejar morir de hambre a sus habitantes en Febrero de 1347.

El alcalde de Calais, viendo abandonada a su suerte la ciudad, ofreció al rey ingles la capitulación a cambio de la libertad de sus habitantes. El rey aceptó respetar la vida de los ciudadanos si seis hombres notables se rendían ante él, junto con las llaves de la ciudad, vestidos en camisón y con una soga amarrada a sus cuellos dispuestos a ser ajusticiados.

Seis de los hombres mas ricos de la ciudad se ofrecieron a cambio del pueblo de Calais y el rey Eduardo ordenó que se les colgara. Los propios caballeros del rey solicitaron el perdón ante el acto de heroísmo de los burgueses, al que accedió tras las súplicas de la reina Felipa de Henao. Calais permaneció en manos inglesas hasta 1558.

A finales del siglo XIX el pueblo de Calais quiso rendir homenaje y le encargó una escultura que recordara aquel hecho a Auguste Rodin. Este realizó un conjunto escultórico de seis figuras que se colocó en un parque de Calais, en 1895. Además del conjunto escultórico original, la técnica de vaciado permite realizar varias copias a partir del molde original. La ley francesa permitió hasta doce vaciados de la escultura a realizarse tras la muerte de Rodin, que se distribuyeron por museos de todo el mundo. Además de la obra hay gran número de esbozos y estudios a tamaño natural que también se vaciaron en bronce.

El Pensador iba a ser Dante contemplando el infierno desde sus puertas, pero el proyecto para el que estaba destinado, el Museo de Artes Decorativas de París, no se llevo a cabo. A pesar de todo Rodin decidió crear la escultura que tenía en mente, un hombre desnudo sentado sobre una piedra y en actitud reflexiva. Esta figura de casi dos metros y 650 kilos de peso con el tiempo se ha convertido en un icono de la escultura contemporánea y Rodin en uno de los mejores escultores de todos los tiempos.

El Pensador está de paso por Madrid, es una de las esculturas mas famosas de todos los tiempos, y cuando lo miras realmente impresiona, emociona al espectador y no se si será lo que pretendía conseguir Rodin, pero nos plantea una duda, es inevitable que nos haga pensar que es lo que pensaría El Pensador.

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Parque del Cerro del Tio Pio

El parque del Cerro del Tio Pio está levantado sobre los escombros de los asentamientos de inmigrantes llegados a Madrid en los años 50 y 60. A este parque le llaman en Vallecas “el parque de las tetas verdes” o “las tetas de Vallecas”, no hace falta mas que darse un paseo por allí para saber porque.

Desde el parque hay una de las mejores vistas de Madrid, y al caer el día, muchos son los que suben a disfrutar de una espectacular puesta de sol, desde las dos cimas que han dado origen al sobrenombre con el que se conoce este parque.

En los años 50 y 60 llegó un gran número de inmigrantes al popular barrio de Vallecas. El recién llegado podía comprar en las huertas de Palomeras, una parcela de suelo rustico en la que podía construir su propia casa. Aprovechando que era una zona evitada por la autoridad a ciertas horas, y contando con la solidaridad de los vecinos, muchos de ellos dedicados a la construcción, se construían viviendas en una sola noche. En los años 80 llegaron los desalojos, a cada vecino se le concedió un piso en la misma zona y según salía por la puerta el último de sus habitantes, comenzaba la demolición de la casa.

El arquitecto Manuel Paredes se encargó del diseño de las zonas verdes, construyendo sobre la barriada del Tio Pio, el parque del mismo nombre, en recuerdo a uno de los primeros inmigrantes que llegaron a Palomeras y que según cuentan se dedicaba al reciclaje de basuras.

El cambio urbanístico y social que transformó Vallecas fue impresionante y “las tetas de Vallecas” un símbolo de ese cambio. Hay muchos vallecanos que se pasean hoy por encima de lo que fueron sus casas. No hace mucho que escuche en este parque a una mujer ya mayor decir: “Como ha cambiado Vallecas desde que vinimos, quien nos iba a decir entonces que desde aquí íbamos a mirar a Madrid por encima del hombro”.

Vistas de Madrid desde el Parque del Cerro del Tío Pío

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La Comunidad de Madrid en versos

Un documento de Eduardo Tejero Robledo titulado Literatura culta y popular en la Comunidad de Madrid nos aporta un interesante estudio de nuestra comunidad a través de muchos autores. Aquí solamente se expone una parte de tan interesante trabajo de recopilación.

“En textos de Literatura culta también encontramos múltiples referencias a Pueblos, Sitios Reales, ríos y productos de la Comunidad de Madrid.

PUEBLOS

Alcalá de Henares, ciudad universitaria, gracias a Cisneros, traía de cabeza a la justicia, por aquello del fuero, por lo que en El valiente justiciero, de Moreto, se dice:

¿No hay justicia en Alcalá?
Pues ¿agora dudáis eso?
Es lugar estudiantino,
y si alguno hace un mal hecho,
en partiéndose a Alcalá
es lo mismo que a un convento.

Quevedo recuerda en El buscón la vida estudiantil con su ingenio, bromas crueles, como vimos, y el hambre, pandemia general de los estudiantes del Siglo de Oro.
Leandro de Moratín sitúa en una posada de Alcalá, llena de mugre y ruido, la acción de El sí de las niñas.
El traslado de la Universidad de Alcalá de Henares a Madrid ocasionó la decadencia más absoluta. Por esta razón, Unamuno escribía: “En Alcalá es todo tristeza, y si se fuera la guarnición quedaría desolado el cadáver terroso de la corte de Cisneros”.

Alcorcón, famoso por sus alfares, es tema de un entremés de don Francisco Benegasi y Luján, arenense afincado en Madrid.
En El amor ollero de Alcorcón, habla el Amor disfrazado de vendedor de ollas:

Que soy el Amor
que con una carguita de barro vengo
de Alcorcón a Madrid
cantando y diciendo:
“Olla, cántaro, barreño”.

El castillo de Batres fue propiedad de Garcilaso de la Vega. A la Fuente de Garcilaso dijeron versos Lope y Góngora, quienes invitaban a detenerse al viajero:

Caminante,
si pudieres, perdona
al paso un solo instante.

Bayona, en las riberas del Jarama, retoponimizada en Titulcia a principios del siglo XIX, para evitarle a Fernando VII un mal trago con el recuerdo de Bayona de Francia, mereció la cita de Lope en La noche toledana

A la barca de Bayona
madrugo y atento miro,
los diques en medio del agua
contra su curso excesivo.

Daganzo es ironía para Cervantes en el entremés de La elección de los alcaldes de Daganzo donde triunfa la ignorancia y la obsesión de la limpieza de sangre, antes que de la inteligencia y la competencia.

Getafe tiene alabanzas del generoso Lope en La villana de Getafe. Tirso creó o recreó en Desde Toledo a Madrid una seguidilla que se hizo famosa, ya que Getafe era paso obligado de Madrid a Toledo:

De Madrid a Getafe
Ponen dos leguas
Veinte son si la calle
Se pone en cuenta.
¡Jesús, qué larga!
¡Jesús, qué larga!

Majadahonda da pretexto para una muy conocida reflexión lingüística de Cervantes:

“El lenguaje puro, el propio, el elegante y claro está en los discretos cortesanos, aunque hayan nacido en Majadahonda” (Don Quijote II, 19).

Pío Baroja publicó en 1908 La dama errante, que cuenta la huida del Doctor Aracil y sus hijas tras el atentado de Mateo Morral a los Reyes en la calle Mayor de Madrid.
Pasan los huidos por Campamento, Alcorcón, Villaviciosa, Chapinería, Navas del Rey, San Martín de Valdeiglesias, Valle del Tietar y luego se pierden en Portugal. Baroja describe estos pueblos con reflexiones sombrías.
Ciro Bayo plasmó la misma ruta en El peregrino entretenido, con visión menos sombría.

REALES SITIOS

Los poetas cortesanos escribieron de los sitios reales cercanos a Madrid. También los viajeros extranjeros nos han dejado juicios sobre estos Palacios.

Aranjuez recibió el máximo elogio en La Noche toledana de Lope. Gracián comparaba una librería selecta con un Aranjuez de Mayo. Ciro Bayo lo valoraba como un delicioso oasis en medio del desierto.
José Luís Sampedro ha sumado su Real Sitio, al tratamiento singular de otras artes: jardines de Rusiñol, concierto de Rodrigo…

El Escorial tuvo opiniones a favor y en contra, como la de P. de Mariana, que juzgaba el entorno “estéril y escabroso”.
Mas adelante llegó el desdén de los románticos con Th. Gautier, Quintana… que se prolongó hasta P. Verlaine, influidos por la leyenda negra.
Sin embargo, el P. Sigüenza redactó una famosa historia de la construcción del Monasterio que pasa por autoridad en la lengua.
Góngora redondeó un soneto hiperbólico:

Sacros, altos, dorados capiteles,
Que a las nubes borráis sus arreboles.
Y Febo os teme por más lucientes soles
y el cielo por gigantes más crueles…
Perdone el tiempo, lisonjee la Parca
La beldad desta Octava Maravilla
Los años deste Salomón Segundo.

Gracián en El Criticón lo sentenció “como último esfuerzo de las artes”. En nuestro siglo, es muy conocida la opinión de Ortega y Gasset para quien El Escorial era “nuestra piedra máxima” y algo más: “ La mole adusta de san Lorenzo expresa acaso nuestra penuria de ideas, pero a la vez nuestra exuberancia de impetus”.

RÍOS

El Manzanares se lleva la atención de grandes ingenios, para satirizarlo, normalmente.
Quevedo insiste en el lugar común:

Mazanares, Manzanares,
Arroyo, aprendiz de río.

Pero Lope lo llama “fugitivo cristal”. Y en Santiago el verde escribe una seguidilla muy recordada:

Manzanares claro,
río pequeño,
por faltarle agua,
corre como fuego.

En época de baños, el Manzanares, lleno de Evas y Adanes, era el Valle de Josafat, como informaba Lope en La Dorotea. Y Vélez de Guevara escribe en El diablo cojuelo que con tan poco agua se podía decir como en Misa: “Ite, río est” (Vamos, se acabó el agua).
Para tan exiguo caudal, el Puente de Segovia parecía excesivo para río tan pequeño, hasta el punto que Góngora se burlaba así:

Duélete de esta puente, Manzanares

Y luego Lope:

Quítenme aquesta puente, que me mata,
señores regidores de la Villa.

Las riberas del Jarama dieron fama a sus toros jarameños alabados por Lope, Góngora, Tirso, Quevedo, Mira de Amescua, aunque siempre se recordará la quintilla de Moratín en Fiesta de toros en Madrid que comienza:

No en las vegas del Jarama
pacieron la verde grama
nunca animales tan fieros,
junto al puente que se llama,
por sus peces, de Viveros.

Pero el río va a tener máxima resonancia literaria en El Jarama (1956) de Sánchez Ferlosio, escrita con la técnica objetiva del neorrealismo. Es una novela de personajes banales, parábola de un mundo cerrado, sin horizontes ni transcendencia.

El Henares pasa por los versos de Mio Cid, Juan Ruiz, Lope, etc. Cervantes pone en sus orillas relatos de La Galatea.

Juan Ruiz menciona al Alberche en la Batalla de Don Carnal y Doña Cuaresma:

Las truchas del Alberche dábanle en la mejilla.

PRODUCTOS NATURALES EN LA LITERATURA

Entre los productos naturales de la antigua provincia de Madrid, recogidos  en la literatura, el vino fue el más popular.
El de San Martín ha reunido una larga cosecha de alabanzas en la Celestina, Jorge Manrique, Cristóbal de Castillejo, Cervantes, Tirso de Molina, y otros.

Góngora recordaba el requesón de Colmenar Viejo al que llamaba “panal de suero cocido”.

El pan de Meco era famoso, como el de Vallecas. Violante en La Villana de Vallecas, de Tirso de Molina, decía que “por branco y sazonado,/ en Madrid era estimado”.
Para los que quieren leer más, ver:

https://revistas.ucm.es/index.php/DIDA/article/download/DIDA9494110229A/20189

D. Pedro Téllez de Girón

Cuenta Répide en El Madrid de los abuelos que la quinta de Cárdenas se halla a la derecha del más alto de los Carbancheles.

Es una vieja casa campestre entre olmeda, cipresal y rosas trepadoras. Cerca, un olivar lleva a una ermita visitada por  una dama a quién espera un trono  y donde también se postró “un alto caballero que había tenido cetro de más de un reino entre sus manos”. La ermita está en un altozano desde donde se ve Madrid en sus colinas.  La dama va a misa con su madre y su hermana mayor. La madre es la Condesa de Montijo. La hermana Francisca será Duquesa de Alba y la dama, la menor de las dos hermanas, es Eugenia que será Emperatriz de los franceses.

La quinta fue propiedad de D. Iñigo de Cárdenas hasta su muerte en 1617. Era una casa de campo espléndida.

En cuanto al alto caballero era gran amigo de Quevedo: D. Pedro Téllez de Girón, tercer Duque de Osuna y virrey de Nápoles y de Sicilia. La quinta fue su prisión. Este gran establista, según Répide, hacía temblar a Venecia, al Piamonte y al Santo Padre. Pasó de la grandeza a la desgracia cuando le arrestaron cerca del Palacio de la Villa el 8 de abril de 1621. Sobre su proceso, muerte y gran parte de su biografía quedan muchas incógnitas y tergiversaciones. Según Répide “el magno príncipe, que era un espíritu hijo de Carlos V”  fue llevado de la quinta de Cárdenas a la huerta del Condestable, camino de Alcalá y murió en la casa de Gil Imón de la Mota el 25 de septiembre de 1624 a las nueve de la mañana. Quevedo, implicado en el proceso, le dedicó preciosos versos:

Faltar pudo su Patria al gran Osuna,
pero no a su defensa sus hazañas;
diéronle muerte y cárcel las Españas,
de quién hizo esclava la fortuna.

Lugares donde, “en tiempos que recuerdan los viejos árboles, vagaron sombras de realeza”.

Una lectura Geopolítica del Himno Oficial de la Comunidad de Madrid

Por José María Sanz García  Madrid. Mitos y utopía (p. 90 a 97)

El Estado de las Autonomías, previsto en el título VIII de la Constitución de 1978, es ya un hecho con cierto rodaje. No faltan pronósticos de que vamos hacia una relectura de la Carta Magna, hacia un federalismo de tipo alemán. El sistema admirado por algunos fue la tabla de salvación de una parte de la Alemania vencida y dividida, que lo aceptó, a la fuerza, como puente para una vuelta del mayor territorio posible de la anterior unidad germánica. Aunque puede servir de arranque a una Europa de los Estados, que otros ven de las regiones y hasta de las ciudades.

En nuestra ley básica se facultó a cada Comunidad para que creara su bandera, su escudo y su himno. Ha habido campañas para popularizar todos los signos creados. Todo el mundo conoce el origen de nuestra enseña, los elementos de nuestro blasón y la música de la Marcha Real, atribuida a un anónimo autor alemán, que sigue sin letra después de habérsele proporcionado varias, que no encontraron eco ni llegaron a ser oficiales. La Villa se conforma con su chotis y también se tararea lo de la Verbena de la Paloma. Hemos asistido a la proclamación de bandera propia hasta en minúsculos pueblos de nuestra Sierra.

«Yo sé y puedo cantar el Himno de Madrid pero me gusta hacerlo en pequeño comité». Esto declara J. Leguina, en un programa de TVE, el 11 de agosto de 1988, titulado «Derecho a discrepar». Discrepemos, pues. Por lo que nos dice el Diccionario, lo entonará cuando va de comisión o participade una Junta de personas delegadas. Nosotros creíamos que los himnos patrióticos aspiraban a exponer las aspiraciones y espíritu secular de un pueblo. Que si a veces mueve a la guerra es porque encuentra su dignidad pisoteada. Recordemos, por citar un ejemplo que puede multiplicarse el Himno republicano de Abdón Terradas que empieza con unos versos famosos: «Ya la campana sona, —Ya lo canó retrona…», que constituye el despertador de todos los motines y asonadas de Cataluña, en la primera mitad del siglo pasado.

Años después de establecido, como trágala o reclamo para las masas, nos parece que el nuestro no ha prendido, que nadie lo ha aprendido. Dejemos a otros más versados que discurran sobre su música. Nosotros vamos a buscar en su letra la percepción del vate que la escribió. Máxime porque entraba dentro de su oficio. ¿Qué es lo que vaticina? Sensibilidad no le falta, pero creo que es un falso profeta que no acierta el futuro, y que hasta se equivoca al exponer el presente. Pero antes de anotar nuestras impresiones sobre el Himno de Madrid digamos algo sobre otros himnos comunitarios, sobre qué sentimientos del pasado y aspiraciones del futuro descansan. Caro Baroja ya decía, en 1982, que el espacio natural de lo autonómico, para muchos de sus definidores, se reducía a un viejo y fantástico espacio moral, egocéntrico, sociocéntrico y etnocéntrico. ¿Encontraremos algo de ello en el himno madrileño?

La «rica i plena» Cataluña encuentra sus símbolos en los colores que comparte con cuantos se integraron en la Corona de Aragón, y en «Els segadors», de autor anónimo, que recuerda los desafueros del Conde-Duque de Olivares, aunque ha tenido diversas letras y estribillos. También los segadores entraron en Barcelona con furia y saña. El motín se hizo con hoces; el martillazo les viene a la España de los Austrias desde el Portugal rebelado. De seguir el ejemplo, los madrileños tendrían que haber puesto en música callejera el motín de las capas y de los sombreros de «Esquilache», o lo del «Pan y Toros», por aquella referencia sobre que los que gobiernan están siempre en Babia, léase cazando en las montañas de León. Aunque el pueblo, nos lo recordó Capmany, lo que canta es la Verbena de la Paloma o el chotis de Lara. Recordemos que desde Madrid sintió un gran español, Buenaventura Aribau, su «Oda a la Patria», en catalán, en 1832.

A José María Iparraguirre (1820-1881) se le dedica, en el centenario de su muerte, una lápida, en la madrileña red de San Luis, porque allí estrenó su «Guernikako Arbola». Era un combatiente carlista, defensor de los Fueros, que no quiso aceptar el abrazo de Vergara, y en forma bohemia emigra a Europa y América, cargado con su guitarra. Antonio Trueba lo vertió al castellano. Pero el himno oficial lo impuso un grupo político, el PNV, y es el de la melodía que empieza con la frase de «Eusko Abendaren Ereserkia», o «Gora ta gora», del que había sido símbolo. Tuvo el apoyo del CDS. Al publicarlo, el 21 de abril de 1983, se le añadió una larga exposición y motivos.

Otra región histórica, Galicia, 8 de mayo de 1984, eleva a himno la letra, del médico y bardo gallego, Eduardo Pondal, «Os Pinos», música de Pascual Veiga. Valencia acepta el inspirado «Himno de la Exposición» que se montara en la capital del Turia con motivo de la de 1909. Compuesta por el maestro Serrano, en Madrid, en la calle de la Beneficencia, número 2, donde vivía. Un tenor, Lamberto Alonso, inició, con voz firme y varonil, las primeras estrofas, ante el gran patricio Tomás Trénor, el jefe de Gobierno Antonio Maura y Alfonso XlI. En Mayo de 1925, se le declara Himno Regional y el poeta Maximiliano Thous le pone letra en lengua vernácula. Habla del trabajo de una región «para ofrendar nuevas glorias a España». Se prefirió al pasodoble que la hizo internacional…

Andalucía alza en enero del 83 la bandera, escudo e himnos establecidos por Blas Infante, y con arranque en la Asamblea de Ronda de 1910. Música de José Castillo y Díaz, alude a la bandera blanca y verde, y pide a los andaluces que se levanten pidiendo tierra y libertad; «sea por Andalucía libre, España y la Humanidad». El viejo principado astur prefiere el folklore, una melodía con inmensa acogida, «Asturias, patria querida» con doble versión en bable y castellano. Extremadura elabora un canto a la bandera tricolor (verde, blanca y negra), al árbol propio de sus dehesas y a sus viejas glorias guerreras; ley de 3 junio 1985. Murcia, exalta el sol (rey moro) y la huerta sultana…

Una ley de la Presidencia de la Comunidad madrileña del 23 de diciembre de 1983, establece su bandera, escudo e himno. De los diseños del escudo y la bandera hicieron una Memoria sus autores, el malogrado Santiago Amón y José M.ª Cruz Nouvillos, defendiendo el color carmesí (tan debatido en el siglo pasado) y el número de puntas de las estrellas, una por cada provincia limítrofe. Frente al d’orsiano «todo lo que no es tradición es plagio» alegan la frase de Malraux, «la tradición no se hereda, se conquista». Suponemos que quieren decir que en lugar de ser una entrega que recibimos es una entrega que tenemos que hacer. El ideal, nos parece, sería multiplicar lo recibido…

En cuanto al Himno se había pedido que fuera nuevo, ni meramente casticista, por la pluralidad y riqueza de origen de nuestro pueblo, ni tradicional, entendiendo como tal aquéllos que exaltan cualquier forma de exclusión o agresividad. Los artículos 6 y 7, y unos anexos, establecen las tres estrofas del poema, su partitura musical y la versión abreviada para usos reglamentarios. Un decreto de enero siguiente desarrolla el contenido de la ley.

Un demógrafo santanderino, y primer presidente de la Comunidad de Madrid, Joaquín Leguina, encarga el himno a un rapsoda zamorano, filólogo ácrata, Agustín García Calvo. La música es del celebrado maestro Pablo Sorozábal Serrano. Teniendo en cuenta la fuerza expresiva del poeta, su código oral aceptando oposiciones semánticas y las corrientes filosóficas de la época, tendría que estar uno iniciado en el «verbal behaviour» para analizar, pensamiento tras pensamiento, el conductismo o criptografía linguística de sus párrafos. Conformémonos con unas reflexiones prosaicas, sobre sus modelos de percepción de las características de lo madrileño comunitario, y de lo que, como vate que es, vaticina para una nación (¿?) futura. De lo que otras comunidades ya presumen ser.

En el canto podemos discutir la geografía física imaginada, pero sus habitantes son ya millones. Proceden de un amplio abanico de patrias chicas, y el período de vida en común aún es muy corto. Aunque el Tratado de Maastricht y los acuerdos del Parlamento europeo ya establecen que basta una permanencia de tres años en un lugar, como extranjero residente, para que tengan derecho a voto en las elecciones municipales. Ello sin caer en el «Ubi bene, ibi patria».

Con mayor motivo, todos los españoles que aquí conviven son madrileños, y es necesario darles un proyecto que sientan con orgullo. Se nos evidencia cierto confusionismo entre los tres madriles tópico, municipal y provincial. A nuestro juicio, en la primera estrofa se alude a una provincia central, que nunca ha existido con tal función política. En la segunda, la describe equivocadamente con sus fronteras y ríos. Alude en la tercera, a la Villa capital, olvidando que es de su secular carácter de corte, de donde arranca su especificidad. París hizo a Francia. Londres hizo a Inglaterra. Pero a Madrid lo ha hecho España. Y a la Comunidad, el alfoz de Madrid.

Dice la primera estrofa, cómo la provincia se convierte en Comunidad:

Yo estaba en el medio:
giraban las otras en corro,
y yo era el centro.
Ya el corro se rompe,
ya se hacen Estado los pueblos,
y aquí, de vacío girando,
sola me quedo.
Cada cual quiere ser cada una,
no voy a ser menos.
¡Madrid, uno, libre, redondo,
autónomo, entero!
Mire el sujeto
las vueltas que da el mundo
para estarse quieto.

En el arranque poético hay una confusión de parte y todo, de municipio y provincia. Porque en torno a la madrileña no giraban las otras, ya que también sus pueblos giraban en torno a la corte-capital, de la que era más dependientes. Imagina luego, a unos comparsas bailando al son de la música impuesta, en una serie de ruedas concéntricas, que no son precisamente la voluntaria sardana, reposada y grave. Aunque alguien tocará el caramillo.

A las provincias, que crea Javier de Burgos con sólo fuerza administrativa, Ortega, el de la «España invertebrada», quiso ponerlas de pie, darles personalidad. Como los municipios, también desustanciados, juntaron las manos en una cadena, que al fin se rompió. Con el tiempo nuevo se esfuman las fuerzas de la cohesión y quiere adquirir cada miembro el máximo vigor político. Resucitan los viejos reinos que por no ser soberanos no serán Estados, pese a que lo insinúe el poema. Luchan por las transferencias y el poder.

La imagen de España queda aquí subterránea y rota, como un icono gótico ante la llegada de los musulmanes. Pérdida de nombre y función del conjunto. Madrid-villa se aísla con su provincia y quiere seguir el ejemplo de las hermanas separadas. Pero como el poeta le hurta su función de servicio a la gran patria, anda perpleja sobre su identidad. ¿Castellano-manchega, zona central, distrito federal… ? Su gigantismo asusta a las Comunidades vecinas que no la quieren incluir en su seno y buscan formas propias, se resisten a encajar en su rueda dentada y montan los necesarios aparatos ortopédicos o andaderas. Al final de la estrofa resuenan unos gritos en los que se cambia el sexo a la comunidad, y de los que pueden encontrarse antecedentes no muy lejanos. ¿Por qué lo de entero y redondo? Tal vez alguno crea que no son las mejores definiciones. Y ¿qué significa la oración final? Un amigo me ha hecho notar que aflora en el autor la nostalgia de un bolero del pequeño pueblo zamorano de Algodre, que también alude a las vueltas que da el mundo. ¿Y lo de sujeto, que todo está inmóvil, que no hay Movimiento?

Vamos con la segunda estrofa y con los rasgos geográficos de la solución uniprovincial:

Yo tengo mi cuerpo,
un triángulo roto en el mapa
por ley o decreto,
entre Ávila y Guadalajara
Segovia y Toledo.
Provincia de toda provincia,
flor del desierto.
Somosierra me guarda del Norte y
Guadarrama con Gredos.
Jarama y Henares al Tajo
se llevan el resto.
Y a costa de esto,
yo soy el Ente Autónomo último,
el puro y sincero. ¡Viva mi dueño,
que sólo por ser algo,
soy madrileño!.

Tras aquellos gritos, que en otra época se hubieran, calificado de sorelianos, fascistas e irracionales, las fronteras físicas y atisbo de geopolítica. Una figura geométrica, elemental, de fácil diseño pero difícil de explicar históricamente, por falta de un pasado colectivo común. Y un olvido de una vecina: Cuenca. La tierra del crimen, en romance de ciegos, no consta. De la Sierra al Tajo, corren unos afluentes, pero aquí también desdeña al que lo motiva todo, al Manzanares, como tantos poetas cortesanos. Silencia al río exclusivo de la provincia, y capitalino. En el oasis mesetario surge el mayor oasis de población que ha fecundado otros palmerales. Se nos escapa lo del por qué «puro y sincero». Como si fuera exclusivo.

Su territorio provincial no tiene nada más que siglo y medio de historia. Hubo realengo, dependió de varios señoríos, de la Mitra y monasterios… Y tuvo pocas villas, una Universidad gloriosa y mucha Corte y Reales Sitios. En realidad esto último es lo que se enseña a los turistas que nos visitan. Decían los republicanos del 31 que España era la última república emancipada de la Corona opresora; ahora de la provincia se dirá que es la última librada del centralismo.

En vez del castizo ¡Viva Madrid que es mi pueblo! leemos un ¡Viva mi dueño!, que es un grito de esclavo. Como el «¡Vivan las cadenas!» de los serviles, o el «Viva Carlos tercero, mientras siga tirando dinero», con referencia al de Austria. La musa debió soplar otra cosa. Pues lo de «sólo por ser algo» tampoco aclara mucho. Decisión comunitaria tardía, ¿podrá construirse una conciencia? Porque para muchos Madrid se reduce a su barrio. Y para el inmigrante, en la primera generación al menos, su pueblo sigue siendo el de su nacimiento, al que gusta de volver cuando puede mostrar, a quienes se quedaron, su mayor prosperidad…

Y vamos con la tercera estrofa y última, la de la villa capitalicia:

Y en medio del medio
capital de la esencia y potencia
garajes, museos,
estadios, semáforos, bancos,
y vivan los muertos.
¡Madrid, Metrópoli ideal
del Dios del Progreso!
Lo que pasa por ahí, todo pasa
en mí, y por eso:
funcionarios en mí y proletarios
y números, almas y masas,
caen por su peso;
y yo soy todos y nadie,
político ensueño.
Y ése es mi anhelo,
que por algo se dice:
¡De Madrid, al cielo!

Alude García Calvo a la Villa como asiento del ser (no creo que huela perfumes al hablar de esencias) y suponemos que a la Corte o al Gobierno se refiere en la cita del poder. La verdad es que el kilómetro cero de las carreteras nacionales, donde estuvo Gobernación o Seguridad, es el asiento elegido para centro de la Comunidad. No nos parece acertado este traspaso en la Puerta del Sol, so pena que alguien, erudito tiene que ser, recordara algún episodio de las guerras de las Comunidades. Destaca caracteres comunes a toda gran urbe, con su tráfico, sus centros de ocio y almacenes de dinero. ¿A quien quiere resucitar con su clamor legionario de ¡Vivan los muertos!. Por el carácter alógeno de la población no se invoca a la terra patria, como hemos dicho, pero por ello, en los pueblos hongo, pocos habitantes tienen las raíces de sus árboles genealógicos en sus cementerios o sacramentales.

Garciacalvista es la frase de «sólo los muertos tienen una personalidad bien constituida y definida». En la provincia ha habido más héroes anónimos, funcionarios y proletarios, que de Cantar de Gesta. Y la Corte fue un teatro en el que los actores no tuvieron que disimular sus acentos pues es una Babel en la que todos se entienden.

La Comunidad ha elegido como fiesta propia la del Dos de Mayo considerando que los acontecimientos de 1808, comenzaron en El Escorial y Aranjuez y se extendieron desde Móstoles. Curiosamente los tres lugares citados estaban entonces fuera de nuestra provincia. En la división de 1809, la de Llorente, el Departamento 38 correspondía al Manzanares pues se siguió el modelo de cuenca fluvial francés. Esto nos afirma en el fracaso respecto al espacio madrileño que refleja el himno. La provincia desde 1833 se apoyaba en partidos judiciales porque se quiso romper con las comarcas históricas del Antiguo Régimen que recordaban señoríos y feudalismos. Algunos geógrafos buscaron sin éxito otra comarcalización.

«En Madrid no hay gente extraña, que es madre por excelencia, de la gran circunferencia, con que la corona España». Aún hoy ni sus majestades los Reyes, ni el Presidente del Gobierno, ni el de las Cortes, ni el de la Comunidad, ni el Alcalde de su mayor villa, ni el Cardenal, ni quien hizo el himno, ni quien lo critica son madrileños, sino de adopción. Albergue de cortesanos, covachuelistas y burócratas, lo es también ahora de obreros industriales, muchos con alta capacitación. Tristemente, siempre fueron altas las estadísticas de mendigos, pícaros y parados. Y bien recibidos los isidros.

Si hay masa amorfa también almas cultivadas. Una de ellas, y bien que se nota, la del poeta que se acuerda y termina con el remate de una copla «De Madrid al cielo, porque es notorio, que va al cielo, quien sale del purgatorio». El cielo para un latinista debe ser lo más alto y placentero. Esperemos que no sea un político ensueño «la ley de la capitalidad». Basta que se pongan de acuerdo los que ahora no lo están. Y a crear el Himno que contagie. En el caso de que no nos conformemos con alzar de rango al más popular «Hala Madrid».

Anales de Geografía de la Universidad Complutense (Vol. Extraordinario (2002)

Remojadero de pescado del Rastro de Madrid

Al final del siglo XIX, época en la que seguía vendiéndose en el Rastro todo tipo de alimentos además de las carnes, existía un remojadero de pescado (para el bacalao seco en particular) en el Rastro de Madrid. Estaba en la Calle de Embajadores y se componía de 28 estanques de piedra con desagüe. Estos recibían agua corriente que había sido almacenada en grandes tinajas. Esta casa de Embajadores distribuía el pescado remojado a varios sitios de venta de Madrid como la Plaza Mayor que tenía diez puestos.

La Plazuela del Rastro (hoy Plaza de Cascorro), próxima al remojadero de la calle de Embajadores, tuvo cuatro puestos de venta. El pescado remojado era más barato que el pescado seco porque el remojo aumentaba su peso y era apreciado por la comodidad de poder ser utilizado inmediatamente sin previos remojos caseros. Sin embargo tenía sus riesgos de calidad y sanidad por lo cual había controles muy serios. Cuenta el documento que ahora indico (p. 15 y 16) que se retiró una enorme partida de pescado del remojadero de Embajadores en mal estado y se ordenó quemarla al otro lado del puente de Toledo. Fue en 1766.

http://www.unizar.es/eueez/cahe/bernardos.pdf